Goya fue el artista europeo más importante de su tiempo y el que ejerció mayor influencia en la evolución posterior de la pintura, ya que sus últimas obras se consideran precursoras del impresionismo.
Goya empezó a pintar retratos y obras religiosas que le dieron un gran prestigio, hasta el punto de que en 1785 ingresó en la Academia de San Fernando y en 1789 fue nombrado pintor de corte por Carlos IV.
En 1808 fue la invasión napoleónica, la cual lo puso en una situación bastante delicada porque para mantener su puesto de pintor de corte tuvo que trabajar para José Bonaparte y su corte francesa.
Tras la caída de Bonaparte y la restauración de Fernando VII cayó en una desgracia por lo que para 1815 se retiró de la vida pública.
En 1819 volvió a caer preso de una enfermedad que había padecido en en 1792, la cual lo había dejado completamente sordo.